sábado, 5 de septiembre de 2020

 

Resumen: Subsanar las desigualdad es en una generación. 

Alcanzar la equidad sanitaria actuando sobre los determinantes sociales de la salud.
Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud – OMS

 

Un nuevo programa mundial para la equidad sanitaria

 

La esperanza de vida de un niño difiere enormemente en función donde se haya nacido y estas reflejan la situación mundial, independientemente de la situación económica, de la salud y la enfermedad del país siguen un gradiente social: Cuanto más baja la situación socioeconómica, peor es el estado de salud, llamado inequidad sanitaria que ha terminado con la vida de muchos.

 

Los determinantes sociales en salud y la equidad sanitaria.

La equidad sanitaria afecta a todos nuestros países e influye en el sistema económico y político mundial. Las desigualdades sanitarias a nivel nacional y mundial afectan la población de manera inmediata y visible, esta distribución no es “natural” sino es el resultado de una nefata combinación entre las políticas y programas sociales deficientes, arreglos económicos e injustos y una mala gestión política. Los determinantes estructurales y las condiciones de vida en su conjunto constituyen los determinantes sociales de la salud, que son la causa de la mayor parte de las desigualdades sanitarias entre los países y dentro de cada país. La comunidad internacional puede corregir esa situación, pero para ello debe actuar con carácter urgente.

 

Un nuevo enfoque de desarrollo

Las actuaciones sobre los determinantes sociales de la salud han de contar con la participación de todos los poderes públicos, la sociedad civil, las comunidades locales y el sector empresarial, así como de foros y organismos internacionales. Las políticas y los programas deben englobar todos los sectores clave de la sociedad, no únicamente el sector sanitario. El ministro de la salud y su ministerio son esenciales para que se efectúe ese cambio mundial. Pueden abogar por una estrategia centrada en los determinantes sociales de la salud para la formulación de políticas encaminadas a promover la equidad sanitaria.

 

Recomendaciones generales de la comisión

1.       Mejorar las condiciones de vida.

Mejorar las condiciones en las que nacen los niños, favorecen el desarrollo desde la primera infancia, la escolarización, la naturaleza del empleo, características medias construido y la calidad media del medio natural que vive la población para mejorar las condiciones de vida y crear condiciones que permitan envejecer bien.

 

Equidad desde el principio

El desarrollo de la primera infancia, en particular el desarrollo físico, socioemocional y lingüístico-cognitivo, determina de forma decisiva las oportunidades en la vida de una persona y la posibilidad de gozar de buena salud, pues afecta la adquisición de competencias, la educación y las oportunidades laborales.

 

 

 

Luchas contra la distribución desigual de poder, el dinero y los recursos.

Combatir inequidad y las disparidades en las condiciones de vida, hay que atajar las desigualdades, en el modo en que está organizada la sociedad. Ello requiere un sólido sector público comprometido, capaz y dotado de suficiente financiación, para lo que hay que fortalecer las instancias gubernamentales, la gobernanza: dar legitimidad, cabida y apoyo a la sociedad civil, con el fin de definir el interés común y reinvertir en la acción colectiva.

2.       Medir la magnitud del problema, analizarlo y evaluar los efectos de las intervenciones.

 

Poner en marcha, sistemas de vigilancia de la equidad sanitaria nacionales e internacionales, que permitan hacer un seguimiento sistemático de las desigualdades sanitarias y de los determinantes sociales de la salud, así como evaluar los efectos de las políticas e intervenciones en la equidad sanitaria.

 

El resultado de la situación de los determinantes estructurales y las condiciones en que una población crece, vive, trabaja y envejece, y del tipo de sistemas que se utilizan para combatir las enfermedades están determinadas por fuerzas políticas, sociales y económicas estas suelen ser diferentes en cada país y su resultado será las oportunidades que tenga esa población para vivir dignamente y con todas sus capacidades.

 Las grandes desigualdades sanitarias entre los países están provocadas por una distribución desigual, a nivel mundial y nacional, del poder, los ingresos, los bienes y los servicios, y por las consiguientes injusticias que afectan a las condiciones de vida de la población de forma inmediata y visible (acceso a atención sanitaria, escolarización, educación, condiciones de trabajo y tiempo libre, vivienda, comunidades, pueblos o ciudades) y a la posibilidad de tener una vida próspera.

Entornos saludables para una población sana.

Centrar la gestión y la planificación urbana alrededor de la salud y la equidad sanitaria.

-Gestionar el desarrollo urbano de forma que haya un mayor acceso a viviendas asequibles; invertir en la mejora de los barrios de chabolas, priorizando, el abastecimiento de agua y saneamiento, la electricidad y la pavimentación de la calle. Las condiciones en que vive la población inciden de forma importante en la equidad sanitaria. El acceso a una vivienda y un alojamiento de calidad, a agua salubre y a servicios de saneamiento es un derecho de todo ser humano y una condición indispensable para una vida sana.

-Velar por que la planificación urbana promueva conductas sanas y seguras según criterios de equidad, controlar el acceso a alimentos poco saludables, una ordenación adecuada del medio y la aplicación de controles reguladores, incluida la limitación del número de establecimientos de venta de alcohol.

-Promover la equidad sanitaria entre las zonas rurales y las zonas urbanas mediante inversiones sostenidas en el desarrollo rural.

Practicas justas en materia de empleo y trabajo justo

Alcanzar la equidad sanitaria, empleo sea seguro, sin peligros y bien remunerado, que haya posibilidades de empleo a lo largo de todo el año y que exista un equilibrio justo entre vida profesional y vida privada para todos. Ofrecer a los hombres y a las mujeres empleos de calidad suficientemente remunerados, teniendo en cuenta el costo real y actual de una vida sana.

Proteger a todos los trabajadores para que apliquen las principales normas laborales en el sector estructurado y no estructurado, elaboren políticas que garanticen un equilibrio entre la vida laboral y la personal, y reduzcan a riesgos físicos, estrés laboral y conductas perjudiciales para la salud.

Protección social a lo largo de la vida

Lograr que los sistemas de protección social incluyan a quienes suelen estar excluidos: personas en situación de precariedad laboral. Cuatro de cada cinco personas en el mundo carecen de la protección básica que proporciona la seguridad social. Hay una correlación entre la existencia de un sistema de protección social universal y generoso, y una población más sana.

Atención universal de la salud

Cobertura universal significa que todos los habitantes de un país pueden acceder a la misma oferta de servicios (de buena calidad), en función de sus necesidades y preferencias, con independencia de su nivel de ingresos, posición social o residencia, y que todo el mundo está capacitado para hacer., Los resultados sanitarios de los sistemas de salud son mejores cuando se basan en la atención primaria de salud. Se trata de un modelo que prioriza la puesta en marcha de actuaciones adecuadas a nivel local y engloba un amplio espectro de determinantes sociales, manteniendo un equilibrio entre la promoción de la salud y la prevención, por un lado, la inversión en intervenciones curativas. También significa que toda la población puede beneficiarse de las mismas prestaciones.

Luchar contra la distribución desigual del poder, el dinero y los recursos.

La equidad sanitaria en las políticas, sistemas y programas.

Es esencial que haya coherencia política. Eso significa que las políticas de los distintos departamentos de la administración pública han de complementarse, en lugar de contradecirse, con el fin de promover la salud y la equidad sanitaria. Así, por ejemplo, una política comercial que fomente la producción, comercialización y consumo sin restricciones de alimentos ricos en grasas y azúcares, en detrimento de la producción de frutas y verduras, va en contra de una política sanitaria que recomiende un consumo relativamente limitado de alimentos ricos en grasas y azúcar, y un mayor consumo de frutas y verduras. Una acción intersectorial en favor de la salud, esto es, la puesta en marcha de políticas y acciones coordinadas entre el sector sanitario y los sectores no sanitarios, puede ser una estrategia clave para alcanzar ese objetivo.

Financiación equitativa

Asignar de forma equitativa los recursos públicos para actuar sobre los determinantes sociales de la salud. El desarrollo socioeconómico de los países ricos se ha visto muy favorecido por la existencia de infraestructuras financiadas con fondos públicos y la creación progresiva de servicios públicos universales. En los países de ingresos bajos, las instituciones y los mecanismos de imposición directa suelen ser relativamente deficientes y la mayor parte de la población activa trabaja en el sector no estructurado. La Comisión estima que la principal utilidad de la ayuda es que sirve como mecanismo de distribución de los recursos, como parte del esfuerzo común para aumentar el desarrollo social. Pero el volumen de la ayuda es extremadamente bajo.

Responsabilidad del mercado

Los mercados contribuyen a mejorar la situación sanitaria aportando nuevas tecnologías, nuevos bienes y servicios, y mejorando el nivel de vida. Los recursos destinados a la salud deben repartirse de forma equitativa y ser universales. Determinados bienes y servicios, tales como el acceso al agua potable o la asistencia sanitaria, forman parte de las necesidades básicas del ser humano y la sociedad. El sector público ha de garantizar el cumplimiento progresivo de las normas laborales internacionales y apoyar el crecimiento de las microempresas debido a su gran responsabilidad social empresarial sea una vía eficaz para avanzar.

Equidad de género

Crear y aplicar leyes que promuevan la equidad de género e ilegalicen la discriminación por razones de sexo.  Únicamente será posible reducir las desigualdades sanitarias en una generación, si se lucha contra las desigualdades entre los sexos. Las desigualdades entre los sexos son omnipresentes en todas las sociedades.

El origen de las desigualdades de género es social, y, por consiguiente, éstas pueden modificarse. Hoy en día las mujeres ganan menos que los hombres. La mortalidad y la morbilidad maternas siguen siendo elevadas en muchos países y los servicios de salud reproductiva siguen estando muy mal distribuidos entre los países y en el interior de éstos, debido a que los efectos intergeneracionales de las desigualdades entre los sexos hacen que sea imperioso actuar. Es esencial que actuemos ahora para mejorar la equidad de género y potenciar la emancipación de las mujeres, si queremos reducir las desigualdades sanitarias en una generación.

Emancipación política – integración y posibilidad de expresarse

Estar integrado en la sociedad en que se vive es esencial para la emancipación material, psicológica y política sobre la que reposa el bienestar y la equidad sanitaria. Es esencial dar poder a los grupos sociales, permitiendo estén representados en los procesos de elaboración de las grandes orientaciones y decisiones políticas para que puedan ejercer un amplio conjunto de derechos y garantizar una distribución equitativa de bienes materiales y sociales esenciales entre los distintos grupos de población, así mismo dotarles de medios necesarios que permitan actuar en el ámbito local a través enfoques ascendentes.

Medir la magnitud del problema, analizarlo y evaluar los efectos de las intervenciones

La acción sobre los determinantes sociales de la salud será más eficaz, si hay sistemas de datos básicos como los registros civiles y programas de observación sistemática de las desigualdades sanitarias y de los determinantes sociales de la salud y mecanismos que aseguren que los datos pueden ser interpretados y utilizados en la elaboración de políticas, sistemas y programas más eficaces. La sensibilización y la formación en materia de determinantes sociales de la salud es esencial.

Los determinantes sociales de salud: seguimiento, investigación y formación

Medidas que deben adaptarse urgentemente: Poner en marcha sistemas que permitan hacer un seguimiento sistemático de la equidad sanitaria y los determinantes sociales de la salud a nivel local, nacional e internacional. Iniciarlo desde la primera infancia, tener derecho a ser registrado sin la necesidad de un gasto a la familia, así mismo poner en marcha sistemas nacionales e internacionales de vigilancia que permitan recabar datos reales de forma sistemática sobre los determinantes sociales de la salud y las desigualdades sanitarias. Para esto prever un presupuesto específico para generar y e intercambiar datos sobre los determinantes sociales de la salud y la equidad sanitaria a nivel mundial, donde también se tomen en cuenta formar a todos los profesionales en la materia de determinantes de salud y así mismo sensibilizar a la ciudadanía, debido a que la insuficiencia de sistemas de registro de nacimientos tiene consecuencias importantes para la salud y el desarrollo infantiles.

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