Resumen: Subsanar las desigualdad es en una
generación.
Alcanzar la equidad sanitaria actuando sobre los
determinantes sociales de la salud.
Comisión sobre Determinantes Sociales de la Salud – OMS
Un nuevo programa mundial para la equidad sanitaria
La esperanza de vida de un niño difiere enormemente
en función donde se haya nacido y estas reflejan la situación mundial,
independientemente de la situación económica, de la salud y la enfermedad del
país siguen un gradiente social: Cuanto más baja la situación socioeconómica,
peor es el estado de salud, llamado inequidad sanitaria que ha terminado con la
vida de muchos.
Los determinantes sociales en salud y la equidad
sanitaria.
La equidad sanitaria afecta a todos nuestros países
e influye en el sistema económico y político mundial. Las desigualdades
sanitarias a nivel nacional y mundial afectan la población de manera inmediata
y visible, esta distribución no es “natural” sino es el resultado de una nefata
combinación entre las políticas y programas sociales deficientes, arreglos
económicos e injustos y una mala gestión política. Los determinantes estructurales y las condiciones de
vida en su conjunto constituyen los determinantes sociales de la salud, que son
la causa de la mayor parte de las desigualdades sanitarias entre los países y
dentro de cada país. La comunidad internacional puede corregir esa situación,
pero para ello debe actuar con carácter urgente.
Un nuevo enfoque de
desarrollo
Las actuaciones sobre los
determinantes sociales de la salud han de contar con la participación de todos
los poderes públicos, la sociedad civil, las comunidades locales y el sector
empresarial, así como de foros y organismos internacionales. Las políticas y
los programas deben englobar todos los sectores clave de la sociedad, no
únicamente el sector sanitario. El ministro de la salud y su ministerio son
esenciales para que se efectúe ese cambio mundial. Pueden abogar por una
estrategia centrada en los determinantes sociales de la salud para la
formulación de políticas encaminadas a promover la equidad sanitaria.
Recomendaciones generales de
la comisión
1.
Mejorar las condiciones de
vida.
Mejorar las condiciones en
las que nacen los niños, favorecen el desarrollo desde la primera infancia, la
escolarización, la naturaleza del empleo, características medias construido y
la calidad media del medio natural que vive la población para mejorar las
condiciones de vida y crear condiciones que permitan envejecer bien.
Equidad desde el principio
El desarrollo de la primera
infancia, en particular el desarrollo físico, socioemocional y
lingüístico-cognitivo, determina de forma decisiva las oportunidades en la vida
de una persona y la posibilidad de gozar de buena salud, pues afecta la
adquisición de competencias, la educación y las oportunidades laborales.
Luchas contra la distribución
desigual de poder, el dinero y los recursos.
Combatir inequidad y las disparidades en las condiciones de vida,
hay que atajar las desigualdades, en el modo en que está organizada la sociedad.
Ello requiere un sólido sector público comprometido, capaz y dotado de
suficiente financiación, para lo que hay que fortalecer las instancias
gubernamentales, la gobernanza: dar legitimidad, cabida y apoyo a la sociedad
civil, con el fin de definir el interés común y reinvertir en la acción
colectiva.
2.
Medir la magnitud del
problema, analizarlo y evaluar los efectos de las intervenciones.
Poner en marcha, sistemas de
vigilancia de la equidad sanitaria nacionales e internacionales, que permitan
hacer un seguimiento sistemático de las desigualdades sanitarias y de los
determinantes sociales de la salud, así como evaluar los efectos de las
políticas e intervenciones en la equidad sanitaria.
El resultado de la situación de los determinantes estructurales y
las condiciones en que una población crece, vive, trabaja y envejece, y del
tipo de sistemas que se utilizan para combatir las enfermedades están
determinadas por fuerzas políticas, sociales y económicas estas suelen ser
diferentes en cada país y su resultado será las oportunidades que tenga esa
población para vivir dignamente y con todas sus capacidades.
Las grandes desigualdades
sanitarias entre los países están provocadas por una distribución desigual, a
nivel mundial y nacional, del poder, los ingresos, los bienes y los servicios,
y por las consiguientes injusticias que afectan a las condiciones de vida de la
población de forma inmediata y visible (acceso a atención sanitaria,
escolarización, educación, condiciones de trabajo y tiempo libre, vivienda,
comunidades, pueblos o ciudades) y a la posibilidad de tener una vida próspera.
Entornos saludables para una población sana.
Centrar la gestión y la planificación urbana alrededor de la salud
y la equidad sanitaria.
-Gestionar el desarrollo urbano de forma que haya un mayor acceso
a viviendas asequibles; invertir en la mejora de los barrios de chabolas,
priorizando, el abastecimiento de agua y saneamiento, la electricidad y la
pavimentación de la calle. Las condiciones en que vive la población inciden de
forma importante en la equidad sanitaria. El acceso a una vivienda y un
alojamiento de calidad, a agua salubre y a servicios de saneamiento es un
derecho de todo ser humano y una condición indispensable para una vida sana.
-Velar por que la planificación urbana promueva conductas sanas y
seguras según criterios de equidad, controlar el acceso a alimentos poco
saludables, una ordenación adecuada del medio y la aplicación de controles
reguladores, incluida la limitación del número de establecimientos de venta de
alcohol.
-Promover la equidad sanitaria entre las zonas rurales y las zonas
urbanas mediante inversiones sostenidas en el desarrollo rural.
Practicas justas en materia de empleo y trabajo justo
Alcanzar la equidad sanitaria, empleo sea seguro, sin peligros y
bien remunerado, que haya posibilidades de empleo a lo largo de todo el año y
que exista un equilibrio justo entre vida profesional y vida privada para
todos. Ofrecer a los hombres y a las mujeres empleos de calidad suficientemente
remunerados, teniendo en cuenta el costo real y actual de una vida sana.
Proteger a todos los trabajadores para que apliquen las
principales normas laborales en el sector estructurado y no estructurado,
elaboren políticas que garanticen un equilibrio entre la vida laboral y la
personal, y reduzcan a riesgos físicos, estrés laboral y conductas
perjudiciales para la salud.
Protección social a lo largo de la vida
Lograr que los sistemas de protección
social incluyan a quienes suelen estar excluidos: personas en situación de
precariedad laboral. Cuatro de cada cinco personas en el mundo carecen de la
protección básica que proporciona la seguridad social. Hay una correlación
entre la existencia de un sistema de protección social universal y generoso, y
una población más sana.
Atención universal de la salud
Cobertura universal significa que todos los habitantes de un país
pueden acceder a la misma oferta de servicios (de buena calidad), en función de
sus necesidades y preferencias, con independencia de su nivel de ingresos,
posición social o residencia, y que todo el mundo está capacitado para hacer.,
Los resultados sanitarios de los sistemas de salud son mejores cuando se basan
en la atención primaria de salud. Se trata de un modelo que prioriza la puesta
en marcha de actuaciones adecuadas a nivel local y engloba un amplio espectro
de determinantes sociales, manteniendo un equilibrio entre la promoción de la
salud y la prevención, por un lado, la inversión en intervenciones curativas.
También significa que toda la población puede beneficiarse de las mismas
prestaciones.
Luchar contra la distribución desigual del poder, el dinero y los
recursos.
La equidad sanitaria en las políticas, sistemas y programas.
Es esencial que haya coherencia política. Eso significa que las
políticas de los distintos departamentos de la administración pública han de
complementarse, en lugar de contradecirse, con el fin de promover la salud y la
equidad sanitaria. Así, por ejemplo, una política comercial que fomente la
producción, comercialización y consumo sin restricciones de alimentos ricos en
grasas y azúcares, en detrimento de la producción de frutas y verduras, va en
contra de una política sanitaria que recomiende un consumo relativamente
limitado de alimentos ricos en grasas y azúcar, y un mayor consumo de frutas y
verduras. Una acción intersectorial en favor de la salud, esto es, la puesta en
marcha de políticas y acciones coordinadas entre el sector sanitario y los
sectores no sanitarios, puede ser una estrategia clave para alcanzar ese
objetivo.
Financiación equitativa
Asignar de forma equitativa los recursos públicos para actuar
sobre los determinantes sociales de la salud. El desarrollo socioeconómico de
los países ricos se ha visto muy favorecido por la existencia de
infraestructuras financiadas con fondos públicos y la creación progresiva de
servicios públicos universales. En los países de ingresos bajos, las
instituciones y los mecanismos de imposición directa suelen ser relativamente
deficientes y la mayor parte de la población activa trabaja en el sector no
estructurado. La Comisión estima que la principal utilidad de la ayuda es que
sirve como mecanismo de distribución de los recursos, como parte del esfuerzo
común para aumentar el desarrollo social. Pero el volumen de la ayuda es
extremadamente bajo.
Responsabilidad del mercado
Los mercados contribuyen a mejorar la situación sanitaria
aportando nuevas tecnologías, nuevos bienes y servicios, y mejorando el nivel
de vida. Los recursos destinados a la salud deben repartirse de forma
equitativa y ser universales. Determinados bienes y servicios, tales como el
acceso al agua potable o la asistencia sanitaria, forman parte de las
necesidades básicas del ser humano y la sociedad. El sector público ha de
garantizar el cumplimiento progresivo de las normas laborales internacionales y
apoyar el crecimiento de las microempresas debido a su gran responsabilidad
social empresarial sea una vía eficaz para avanzar.
Equidad de género
Crear y aplicar leyes que promuevan la equidad de género e
ilegalicen la discriminación por razones de sexo. Únicamente será
posible reducir las desigualdades sanitarias en una generación, si se lucha
contra las desigualdades entre los sexos. Las desigualdades entre los
sexos son omnipresentes en todas las sociedades.
El origen de las desigualdades de género es social, y, por
consiguiente, éstas pueden modificarse. Hoy en día las mujeres ganan menos que
los hombres. La mortalidad y la morbilidad maternas siguen siendo elevadas en
muchos países y los servicios de salud reproductiva siguen estando muy mal
distribuidos entre los países y en el interior de éstos, debido a que los
efectos intergeneracionales de las desigualdades entre los sexos hacen que sea
imperioso actuar. Es esencial que actuemos ahora para mejorar la equidad de género
y potenciar la emancipación de las mujeres, si queremos reducir las
desigualdades sanitarias en una generación.
Emancipación política – integración y
posibilidad de expresarse
Estar integrado en la sociedad en que se vive es esencial para la
emancipación material, psicológica y política sobre la que reposa el bienestar
y la equidad sanitaria. Es esencial dar poder a los grupos sociales,
permitiendo estén representados en los procesos de elaboración de las grandes
orientaciones y decisiones políticas para que puedan ejercer un amplio conjunto
de derechos y garantizar una distribución equitativa de bienes materiales y
sociales esenciales entre los distintos grupos de población, así mismo dotarles
de medios necesarios que permitan actuar en el ámbito local a través enfoques
ascendentes.
Medir la magnitud del problema, analizarlo y evaluar los efectos
de las intervenciones
La acción sobre los determinantes sociales de la salud será más
eficaz, si hay sistemas de datos básicos como los registros civiles y programas
de observación sistemática de las desigualdades sanitarias y de los
determinantes sociales de la salud y mecanismos que aseguren que los datos
pueden ser interpretados y utilizados en la elaboración de políticas, sistemas
y programas más eficaces. La sensibilización y la formación en materia de
determinantes sociales de la salud es esencial.
Los determinantes sociales de salud: seguimiento, investigación y
formación
Medidas que deben adaptarse urgentemente: Poner en marcha sistemas que permitan
hacer un seguimiento sistemático de la equidad sanitaria y los determinantes
sociales de la salud a nivel local, nacional e internacional. Iniciarlo desde
la primera infancia, tener derecho a ser registrado sin la necesidad de un
gasto a la familia, así mismo poner en marcha sistemas nacionales e
internacionales de vigilancia que permitan recabar datos reales de forma
sistemática sobre los determinantes sociales de la salud y las desigualdades
sanitarias. Para esto prever un presupuesto específico para generar y e intercambiar
datos sobre los determinantes sociales de la salud y la equidad sanitaria a
nivel mundial, donde también se tomen en cuenta formar a todos los
profesionales en la materia de determinantes de salud y así mismo sensibilizar
a la ciudadanía, debido a que la insuficiencia de sistemas de registro de
nacimientos tiene consecuencias importantes para la salud y el desarrollo
infantiles.